Las relaciones y las dietas yoyó 

“Cuando uno acumula experiencias y ‘estrías’ amorosas consecuencia del efecto rebote en los romances, comienza a pensar que quizás es más certero tomarse un tiempo en quitarse esos kilos de más e invertir en un ‘tipazo’ o relación de pareja a largo plazo con más sacrificio” .

IMG_0429Con el tiempo libre y el relax que dan las vacaciones, ya que uno esta sujeto a muchas menos tareas y obligaciones que en periodo laboral,  la capacidad de reflexión aumenta de forma considerable, incluso a límites completamente insospechados, mientras una se relaja (o hasta en algunos casos se aburre, pero bendito y, sobre todo, necesario aburrimiento) en la hamaca de la piscina bajo el sol de las cinco de la tarde. En estas circunstancias me disponía yo a escribir, teléfono inteligente en mano, algo que también ha contribuido sobremanera en los últimos años a poder llevarte el trabajo pendiente allá donde vayas y convertir los ‘deberes’ de las vacaciones en algo mas llevadero, cuando escuchaba, por casualidad, la conversación de mis vecinas de toalla sobre los pros y los contras de las conocidas como dietas yoyó por el efecto rebote que producen.

¿Cómo no se me había ocurrido antes dedicar un espacio a este fenómeno que tantas adeptas y, cada vez más, adeptos incorpora a sus filas? Sobre todo como preludio al verano e instigado por cientos de revistas de las que se llaman ‘femeninas’ con miles de propuestas para perder dos o tres kilos antes de lucirse en traje de baño. Así comencé a ‘cotillear’ intentando encontrar algo original y divertido al respecto, pero después de unos cuantos topicazos… ¿qué podía decir yo que no se hubiera dicho antes sobre este asunto? Además, la charla tampoco conseguía mantener mi interés, con lo que decidí abandonar mi objeto de investigación. Volviendo a concentrarme en buscar un tema interesante esta vez ponía atención en el debate que mantenían varias adolescentes en la sombrilla contigua y que por su edad y temática conseguía despertar mi curiosidad: las relaciones vistas desde el punto de vista de jóvenes de 16 años, con poca experiencia pero con todas las expectativas del mundo.

Me pareció realmente muy interesante reflexionar sobre lo que pensamos que serán nuestros romances antes de haber tenido incluso algo que se le parezca y, por supuesto, sin las experiencias de pareja, de decepciones y fracasos acumuladas que obligan a cambiar nuestra perspectiva sobre el amor. Quizás ‘los adultos’ estemos equivocados y sean estas originarias teorías sobre las relaciones las reales, ya que no están influidas ni turbadas por ningún otro elemento externo. O quizás estén éstas demasiado influidas por las comedias románticas propias de la edad, que se acercan en demasía a la ciencia ficción y nada tienen que ver con el documental o el basado en hechos reales.

Sin embargo, cual fue mi decepción al corroborar que en este caso había más de lo segundo que de lo primero: mucha expectación pero poca fundamentación real detrás de ésta, como en las dietas yoyó, enlazando las dos conversaciones de mis ‘compañeras’ de piscina. Y aquí es cuando se me ocurrió establecer un símil entre las relaciones de pareja y los procesos dietéticos de cara al verano, ya que mi tarde iba de eso. Y es que aunque pueda resultar extraño, las primeras, que son universalmente difíciles de entender, pueden llegar a explicarse bastante bien –muy simplificadas, esos sí- a través de las dietas.

Lo quiero todo y lo quiero ya, este vendría a ser el claim de las dietas yoyó y de aquellas primeras relaciones, que se acercan bastante a las expectativas de mis vecinas adolescentes, en las que el ansia por tener una relación perfecta henchida de amor, pasión, complicidad, sexo, diversión… obliga a actuar rápido por los efectos a corto plazo sin tener en cuenta el largo plazo. Importa el ahora, que se vislumbra fabuloso, sin invertir en el después. Puede ser una opción muy válida para aquellos que no creen en las relaciones largas, pero no nos olvidemos del efecto rebote.

Sin embargo, cuando uno acumula experiencias y ‘estrías’ amorosas consecuencia del efecto rebote en los romances y de inflado y desinflado rápido, comienza a pensar que quizás es más certero tomarse un tiempo en quitarse esos kilos de más e invertir en un ‘tipazo’ o relación de pareja a largo plazo con más sacrificio, pues los resultados no son tan inmediatos ni tan espectaculares a simple vista, pero que te aseguran una estabilidad física y mental mucho más saludable.

P. D. Por cierto, la foto está tomada en ‘Mi Barra’ en Murcia, recomiendo el arroz con bogavante. 

Publicado el 17 de Agosto de 2014 en La Opinión.
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