Todo sobre mi madre

A ella no le gusta nada que la ‘saquemos’ en Facebook, tampoco hacerse fotos en exceso. Sin embargo, y pese a todo, mi hermana y yo no podemos resistirnos a filtrar alguna de sus instantáneas o comentar alguno de sus grandes momentos, porque madre no hay más que una y la mía es estupenda.

Nunca ha ido de protagonista, pero en su discreto segundo plano ha sido siempre la estrella. Es el sostén de la familia, el apoyo de cada miembro y el ejemplo en el que todos intentamos mirarnos aunque no alcanzaremos nunca a parecernos. Puede resultar frustrante perseguir este modelo, pero por el contrario ha sido motivador crecer manteniendo el pulso con semejante exigencia. Es responsable de lo que hoy somos y lo que algún día seremos. Ha sabido preservar tanto su lugar como su independencia pese a ponerse la última en todo. Entregada como hija, esposa, madre y abuela ha dejado y deja en nosotros su poso, su legado y su esencia. Suyos son nuestros mejores valores y sentimientos. Nunca supo decir que no, aunque en algunos casos le cueste algún que otro reniego.

Mi madre nos da lecciones cada día sin pretenderlo. Ha sido constante y tenaz frente al sufrimiento, ganando la batalla incluso al triste desconsuelo. No le han asustado los grandes retos y pese a su delicado aspecto ha demostrado ser fuerte también en los peores momentos. Su integridad y rectitud la han convertido en referente moral de los que estamos cerca, siendo la persona a la que pedimos consejo. Es capaz de trabajar diez horas al día, mantener la casa en orden, cocinar para ella y para un regimiento –no olvida guardar algún tupper para los que estamos fuera –, cuidar de mi abuela y, por supuesto, atender a sus nietos.

Con ellos, con los dos pequeños, ahora la estamos redescubriendo. Nos hemos sorprendido al verla desfilar al ritmo de ‘La Serafina’, canción popular que se estila en mayo en nuestro pueblo; tocar el violín con una bandurria adaptada como acompañamiento en un improvisado concierto; y hasta participar en carreras de coches arrastrada por el suelo. ¡No pone límites por sus nietos!

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Es capaz de hacer la mejor tortilla de patatas sin apenas esfuerzo, por no hablar de sus famosa ensaladilla rusa o sus sopas calentitas en invierno. Pese a que nunca fue muy amiga de las nuevas tecnologías ha sabido adaptarse a los tiempos, y tras dominar el whatsApp ha hecho, sin éxito, sus intentos con el Facebook. Su determinación al charlar a veces está reñida con su entendimiento, pues habla ‘para adentro’; incluso sola en algunos momentos. Y pese a todas sus virtudes, es humilde y modesta hasta la exasperación. Por no presumir, no presume ni de hijas; que de nietos sí.

Celosa de su intimidad, espero que me perdone este atrevimiento, pero entendía necesario que supiera lo mucho que todos la queremos.

(Las fotos son de las escapada a Alicante que hicimos en familia, con la excusa del concierto de mi cuñado con Estrella Morente, para el Día de la Madre) 

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No somos unas ‘fashion bloggers’

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Lo que comenzaba con la idea de ser un post sobre looks y outfit informales para el fin de semana, al más puro estilo super fashion bloggers’, se convirtió en una divertida tarde fotográfica en familia en el parque. Y es que una siesta en ‘casa di mama’ puede acabar en cualquier cosa.

Al amparo de un par de cafés, mi hermana y yo fantaseábamos una vez más, mientras los demás dormían, con la idea de tener un blog conjunto en el que, como ahora, compartir nuestras experiencias, nuestras aventuras, nuestros consejos y nuestro día a día. Sin la menor pretensión, por el simple hecho de que nos gusta escribir y nos resulta bonito pensar en tener ese testimonio gráfico y escrito de nuestras vidas en un futuro; algo así como el antiguo diario que utilizábamos de adolescentes, pero en este caso multiplicado por dos. Dos caras de la misma moneda. ¡Podría estar bien! Nos decimos a nosotras mismas, y seguro que además resulta muy divertido.

Cuando la cafeína empieza a subirnos a la cabeza, y bajo la mirada extrañada de nuestra madre, posiblemente porque se perdería entre tanto término anglosajón: look, blog, post, outfit…, decidimos dar un primer paso en nuestro proyecto programando un simulacro de sesión fotográfica imitando a las súper estrellas de los blogs que nosotras mismas seguimos. En poco más de quince minutos y cargadas de cámaras de fotos, niños, carricoches, juguetes y maridos nos plantamos en el parque que hay justo debajo de la casa de mi madre. Imaginen la estampa.

Lo más difícil fue empezar, porque evidentemente no estábamos solas, y resulta un poco ridículo ponerse a posar, sobre todo cuando no sabes y con tanto público, que además son de tu pueblo y te conocen de toda la vida. Seguro que pensaron… ¡Vaya par! Primero yo a ella, luego ella a mí, pero no terminábamos de verlo. Cuando más naturales intentábamos parecer, más forzada era la pose. Hasta nuestros ‘chicos’ nos apoyaban en nuestro empeño y se prestaban no sólo a hacer de fotógrafos sino a participar de la sesión. ¡Menuda paciencia!

El resultado fue el descubrimiento absoluto e incuestionable de que no somos unas ‘fashion bloggers y no sabemos posar, pero también que lo pasamos genial todos juntos y que cualquier excusa es buena para reírse y pasar un buen rato.

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¡Juzguen ustedes mismos!

  • Primero las que se pueden salvar…

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  • Y ahora algunas de las más divertidas:

Cuando el frío hacía acto de presencia.

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Con los ‘chiquis’ reclamando protagonismo desesperados de vernos hacer el ‘panoli’.

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Y lo mejor, cuando intentando ser naturales nos quedaba todo taaaaaan forzado y la risa no nos dejaba posar.

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Continuará…