El verano me pilla siempre en ‘bragas’

IMG_3436El verano en Murcia nos pilla siempre –y disculpen la expresión –en bragas, o por lo menos a mí sí. La ‘Operación Bikini’ y el cambio de armario son dos imposibles en esta Región. Uno se acuesta una noche pensando que el lunes –porque estas cosas se dejan siempre para los lunes, para hacer más fastidioso el día aún si cabe -comienza el dispositivo de adecuación para la temporada estival y se levanta con 35º a la sombra, sin haber reducido celulitis, sin la pedicura , con el armario atestado de ropa oscura y de manga larga y, si me apuras, sin depilar- este sería el caso más extremo -. Por no hablar del tono blanco nuclear o blanco fluorescente de las piernas. ¡No hay derecho!

Tú te planificas. Te compras todas las revistas del quiosco que vienen con consejos para ponerte a punto para lucir pareo y biquini: con trucos para reducir la piel de naranja, ejercicios para fortalecer muslos y glúteos, dietas milagro para perder tres kilos en 4 semanas… Y así, acumulas un sinfín de ejemplares de papel cuché en tu mesita de noche esperando que llegue el momento ideal para el ‘combate’ contra la flacidez; que siempre dejas, por supuesto, para después de las Fiestas de Primavera “porque antes es tontería. Entre Navidad, Semana Santa, Bando de la Huerta y Entierro de la Sardina, es imposible ponerse a dieta”, que te dice tu pequeño demonio al oído izquierdo. Y tú, desoyendo los conejos de tu ángel, a la diestra, que suplica que empieces con tiempo, abandonas la misión y te encomiendas al mes de mayo. Pero voilà se te ha echado el verano encima y ni te has dado cuenta… ¡Lástima de coloridas chaquetas de primavera que compramos y coleccionamos en los armarios y que se irán a las cajas de almacenaje de Ikea con etiqueta incluida!

Y es que claro, de todo esto tiene la culpa el fastidioso cambio de armario, porque una cuando se ve con tres o cuatro capas de ropa encima se presume estupenda, pero si empiezas a ‘deshojarte’… ¡Horror! No era oro todo lo que relucía, sino una piel blanca lechosa y blandita que te resistes a sacar de paseo. Por suerte, diré que en mi caso no es blanda del todo, porque una procura mantener cierta decencia incluso en invierno (lo mismo ocurre con la depilación), pero sí que se hacen más visibles algunas zonas que tienes pendiente reducir. Sin embargo, hay que ser realistas y no emprender misiones imposibles, no da tiempo. Con lo que ‘sudando la gota gorda’, que dice mi madre, te resignas a desterrar la ropa de inverno de los armarios y dedicas una estupenda tarde de mayo con su ‘fosca’ y sus más de treinta grados a esta ‘desestresante’ tarea.

Primera pregunta. ¿Dónde meto todo esto? Claro, una tiene que ‘colocar’ abrigos, chubasqueros, jerséis de cuello vuelto, bufandas y demás complementos en el mismo espacio que ocupan ahora vestidos, camisetas de manga corta y biquinis… Alguien me puede explicar cómo se consigue esto. No es un cambio justo ni equilibrado. Y te cuestionas: ¿cómo guardé todo esto el verano pasado? Pregunta retórica donde las haya, porque finalmente decides coger el coche y encaminarte hacia el paraíso de los ‘jóvenes’ independientes sin presupuesto para decorar sus casas de alquiler: Ikea y te haces con unas cuantas cajas más de almacenaje que este año no sabes dónde vas a meter porque los huecos de debajo de las camas los tienes ‘overbooking’.

La segunda pregunta es doble. ¿Por qué no tiro todo esto? Prendas que van de la caja a la percha y de la percha a la caja año tras año y que no te pones ni para estar en casa. Respuesta: pues por el ‘por si acaso’: por si acaso engordo, por si acaso adelgazo, por si acaso se vuelve a llevar, por si acaso algún día me veo favorecida… Y lo vuelves a guardar con la ilusión de darle uso algún día. No te engañes. ¡Tíralo! Evidentemente, la segunda parte es: ¿Por qué no tiré este? Ropa de verano que te dispones a colocar nuevamente en tu ropero y que acumula, como mucho, un par de puestas: la de estreno y la de consolación.

Y por último, después de varias horas de cambio de armario, y con el reto conseguido, ahora ¿Dónde me meto yo?

 Publicado en La Opinión el 8 de Mayo de 2015

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