Propósitos locos para una vida cuerda

soltarselamelena.jpgCansada de acumular año tras año listas de propósitos de año nuevo incumplidas, he decidido ser realista, en primer lugar, y dejar de acudir una y otra vez a tópicos que no me hacen feliz pero que parecen venir auto impuestos, para tener una vida en serie, normal, como tantas otras. El 2015 no ha sido mi año, y todos esos acontecimientos me han servido para darme cuenta de que lo que quiero para éste y los próximos ejercicios en mi vida es pasión. Pasión o intensidad –como a mí me gusta decir –. La intensidad suficiente como para “que bailen desnudos los pies” y “que te vuelvas tan loca, que no tengas remedio”, como canta Fabián en ‘Sálvalo’ –acertadísima, como siempre, recomendación de mi amigo Fernando Navarro, mi gurú musical personal –.

Y es que la última frase parece sacada de mi cabeza. Seguro que a todos os ha pasado más alguna vez, que escucháis algo en una canción que describe perfectamente lo que sentís y no habéis sido capaces de traducir en palabras. La rutina, las obligaciones y las responsabilidades hacen que, a veces, en el remolino del día a día nos olvidemos de lo más importante, de vivir. Por eso, este año me he propuesto, como meta principal, vivir un poco más, entusiasmarme con cosas que me arrebaten por momentos la cordura. Y por eso, y aunque suene un poco a chiste, como primer propósito quiero volver a los ‘karaokes’, disfrutar de la música sin complejos. Seguro que hago muchas cosas mal pero os aseguro que nada puede superar a mi absoluta falta de oído, lo que en un momento determinado me retiró de los escenarios. Aún recuerdo mi última gran noche a ritmo de Bon Jovi intentando seguir la letra de “Someday I´ll be saturday night” en Pérez Casas con mi hermana y su amiga Ariadna; y algunas copas en el cuerpo también. Sin vergüenza, sin temores, sin complejos y sin ningún sentido del ritmo, pero qué bien lo pasamos. Por eso, para 2016, en mi apuesta decidida por soltarme un poco la melena, planeo mi regreso a las pistas.

También me he propuesto beber un poco más. No crean que voy a hacer apología del alcohol en este artículo pero, sin excesos, creo que no viene mal ponerle un poco de chispa a la vida. Durante el primer embarazo de mi hermana me acostumbré a beber con ella la cerveza 0,0 y como además dicen que no engorda permanecí en esta variante. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de recuperar las cañas intensas, los vinos y alguna que otra buena copa en la madrugada. Y por una regla de tres, ¿qué faltaría? Pues siempre un poco más de sexo, y no es que yo me queje de mi frecuencia –que estoy encantada –pero estas cosas nunca están de más. Y quien diga que el sexo está sobrevalorado es que nunca ha tenido del bueno.

Por supuesto, en esta corriente también entrarían: más música, más rock and roll, más conciertos, más literatura, más cine del bueno, más viajes, más escapada improvisadas, más paseos, más ‘salir de cañas y liarse hasta la madrugada’, más largas conversaciones con botella de vino de por medio, más cafés con confidencias, más risas entre amigos,… y muchas muchas cosas más.

Y por supuesto, y como sé que esto lo leerá mi mentor (Ángel Montiel), más artículos escritos en tiempo y no enviados a última hora por culpa de mis “días de locos”. Te prometo que lo intentaré.

Con todo esto, estoy segura que este año la lista de propósitos se me hará mucho más llevadera y mi vida, mucho más intensa. Para que complicarse…

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Y descubrimos que era humano…

Hoy, 11 de Enero de 2016, descubrimos que Bowie era humano, era mortal. Descanse en Paz.

«A medida que envejezco, las preguntas se reducen a dos o tres. ¿Por cuánto tiempo? ¿Y qué hago con el tiempo que me queda?».

Es triste, nos quedamos sin mitos. ¡Pero surgen leyendas!

Domingos de Organización

IMG_5173En la medida de lo posible, en cuanto a organización se refiere intento llevar un calendario bastante europeo, haciendo coincidir el domingo con el primer día de la semana porque así cuando el lunes me enfrento a la incorporación a la rutina laboral ya he dejado una gran parte del trabajo hecha. No tengo que decir que con la cantidad de cosas que llevamos a delante en nuestro día a día a veces resulta prácticamente imposible llegar a todo, sin embargo una buena forma de acercarse al máximo a las previsiones y aspiraciones personales es a través de un buen sistema de organización en casa y en el trabajo.

La actividad en casa los domingos suele comenzar bastante temprano, pese a que es fin de semana y no tenemos que trabajar. En primer lugar, porque cuando uno se acostumbra a ciertos horarios su cuerpo funciona como un reloj. Además si uno quiere poner al día sus agendas y además dedicar parte de la jornada al ocio no le queda otro remedio.

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Puesta a punto personal. Una vez en pie, lo primero que hago es tomarme un zumo de limón escurrido, esto no tiene que ver con la organización, pero me sienta genial y es un consejo muy sano. Después, me dedico un tiempo a mí, cuando todo está aún en silencio. Encerrada en el cuarto de baño con música aprovecho para darme una ducha relajada y tranquila (algo que no es posible entre semana) incluyendo mascarilla capilar e hidratación corporal al salir del agua. Manicura, pedicura, peeling y mascarilla facial.

A por la casa. Llega el momento de afrontar todas las tareas domésticas que me harán mucho más fácil la semana. Quizás parezca una persona demasiado maniática, pero si mi entorno no está limpio y organizado no consigo concentrarme igual en las cosas ni rendir al cien por cien. El orden en casa influye bastante en mi trabajo y en mi estado de ánimo.

Los lunes suele venir una persona a ayudarme un poco con la limpieza más general de casa, con lo que a la espera de su visita, suelo poner a punto el resto de cosas para que todo esté listo:

  • Cambio de sábanas.
  • Lavadora y secadora de sábanas para dejarlas guardadas y no quitando espacio en el cesto de la ropa sucia.
  • Cambio de pijamas y zapatillas de estar en casa.
  • Lavadora y secadora de pijamas.
  • Lavadora de zapatillas.
  • Cambio de toallas.
  • Lavadora y secadora de toallas.
  • Lavadora de trapos de cocina.

Puede parecer muchísimo trabajo, pero cuando uno coge el ritmo es sólo cuestión de mecanizar ciertas tareas.

Organización semanal. Mientras desayuno una taza de café con tostada, suelo hacer un repaso por la lista de quehaceres en casa, habitación por habitación, para dejarlos detallados a la persona que el lunes se encargará de llevarlos a cabo. Además, suelo asignarme los días que dedicaré algo de tiempo a otras ocupación domésticas, como la plancha.

Importantísimo para mí, cada domingo, preparar el menú semanal (aquí explico como lo hago) que me ayudará a mantener una alimentación equilibrada, a no volverme loca cada día con el plato elegido y a elaborar de forma eficiente la lista de la compra. Así, tras analizar las ‘bajas’ y las necesidades para la semana que llega, comienzo a preparar la lista de la  compra (que realizaré el lunes a mediodía). 

Por último, con agenda en mano (este año he optado por una agenda Moleskine que me encanta y en la que puedo detallar día a día todas las tareas pendientes para evitar estar dándoles vueltas en mi cabeza) anoto todos los acontecimientos importantes de la semana y las tareas de las que ya tengo constancia. Además, me ayuda muchísimo a organizarme hacer uso de una herramienta que descubrí hace un tiempo y que recomiendo a todas aquellas personas que llevan a cabo diversas actividades o trabajos, un Monthly Simplanner o planificador mensual (el que yo uso en concreto es de la tienda Julieta Sin Romeo) y en que apunto fundamentalmente las cosas pendientes que tienen que ver con mi trabajo en la radio, en el periódico y con los post a publicar en el blog. Utilizando para cada área un color diferente, con lo que de un sólo vistazo puedo saber más o menos cuál será el volumen de trabajo de esa semana (y mes) y qué días dispongo de más tiempo libre para otros asuntos.

Y aunque parezca muchísimo, no creáis, aún me queda tiempo para comer fuera o en familia, salir de paseo o ir al cine y dedicar un ratito de lectura nocturna.

Después de esta puesta a punto, estoy lista para enfrentarme al ‘temido’ lunes.

El año que se ha ido…

Diciembre 2014

Despedíamos el mes de Diciembre del año pasado con la celebración del primer cumpleaños del pequeño Raúl, todo un acontecimiento que dejó momentos muy emotivos e incluso alguna que otra lágrima entre los más ‘flojos’ de la familia.

También disfrutamos de una Navidad muy especial. Quién hubiera dicho que sería la última así…

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¡Te extrañamos Papá! Este año no ha sido lo mismo sin ti.

 

Enero 2015

Para comenzar el año nos inventamos una pequeña escapada a Madrid para disfrutar del increíble ambiente navideño de la ciudad en esos días y aprovechar para hacer las últimas compras de Reyes. ¡Qué días tan estupendos!

Y a la vuelta, la sensación del momento (adquirida en la capital los días previos), el famoso palo selfie dejaba ratitos divertidos en el trabajo.

 

Febrero 2015

Éste es un mes propicio, al menos en mi caso, para dedicar un tiempo a la reflexión y la organización de los planes y proyectos de futuro (para el resto del año), tanto personales como profesionales. Con lo que deja muchos días de trabajo, listas y momentos de evasión para pensar en lo que uno quiere conseguir y cómo hacerlo.

Por supuesto, también comienzan las rutinas y los esfuerzos para alcanzar los propósitos de año nuevo. En mi lista del año pasado se incluía, entre otras cosas, aprender a cocinar para conseguir un menú semanal rico, variado y saludable.

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Además, Febrero dejó preciosas estampas invernales en mi pueblo con excursión incluida para disfrutarlas.

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Marzo 2015 

Marzo se llevó lo que más quería… de forma repentina y traicionera, sin avisar. Y ya, nada más importó.

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Abril 2015

Abril trajo momentos para asimilar.

Y también retos y aventuras profesionales muy interesantes que conseguían distraer la mente por momentos.

Celebramos la primera de las tres jornadas de Comunicación Digital organizadas por romMurcia Radio con la presencia del entonces CM de @policia Carlos Fernández.

Y hasta ‘casamos’ un amigo (Sergio y María Ángeles) en un día de viento.

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Mayo 2015

Lo profesional, no dejó casi tiempo a lo personal. Al habitual trabajo diario se le sumó el cambio de instalaciones de la emisora, las elecciones municipales y autonómicas y el segundo encuentro de las Jornadas de Comunicación Digital, en el que conocí en persona, tras varios años de admiración y meses de teléfono, al periodista y jefe de la sección musical de El País Fernando Navarro con el que aprendí de su amor y respeto al periodismo.

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Aunque el trabajo era el protagonista, a estas alturas de año y teniendo el cuenta el clima del que disfrutábamos ya en Murcia, era inevitable tener la cabeza puesta en las vacaciones de verano.

 

Junio 2015 

El primer día de junio, resultó increíble porque ‘La vida a veces’ te sorprende con nuevas personas y encuentros.

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Entrevistando al periodista cultural Carlos del Amor en las jornadas de Comunicación Digital de romMurcia.

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El buen tiempo, dejó breves escapadas de fin de semana con la cabeza en las propuestas para el mes de agosto… ¿Italia? ¿Francia? ¿Inglaterra? ¿Portugal?

Y despedimos la temporada de Murcia Más Cerca.

 

Julio 2015

Toca resguardarse del calor en el pueblo…

Y despedirse del trabajo por un tiempo.

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Agosto 2015

¡NOS VAMOS DE VACACIONES!

 

Septiembre 2015

Cumpliendo años y nuevas temporadas…

 

Octubre 2015 

Familia aquí y allí (en el pueblo y en Murcia)…

y mucho mucho trabajo, pues los comienzos (de temporada) siempre son difíciles.

Aunque poco, también hubo tiempo para el descanso…

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Noviembre 2015 

Obligación y devoción. Compartiendo el tiempo…

 

Diciembre 2015

Despidiendo un año difícil, pero al fin y al cabo mi año.

Y, sobre todo, esperando las sorpresas del 2016.

¡Feliz Navidad a todos!

Estos son días para pasarlos y disfrutarlos en familia. Es, para mí, lo que da sentido a la palabra Navidad, tener con quien compartirla, aunque ya no estén todos. Eso, y hacer presentes las muchas razones y motivos por los que debemos sentirnos afortunados, recordar todo lo que tenemos que agradecer a la vida, que es mucho.

Y de este agradecimiento surge la consideración con los que tienen peor fortuna, porque nada nos diferencia… más que casualidades o destino. La solidaridad no entiende de fechas, pero también estos días hay que ejercerla. Es algo que incorporé a mi Navidad, junto a mi familia, hace unos años y que la hace mucho más completa, por lo que la recomiendo a todo el mundo.

Este gesto, hace más por mí que por ellos.

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¡Feliz Navidad a todos y todas!

De terciopelo azul y pana añeja

“Con lo que tú vas a la universidad, no salgo yo ni a bajar la basura”, le decía una amiga de mi hermana a ésta cuando atravesaba la etapa más grunge de su vida. Por aquel entonces vestía como si hubiese elegido las prendas del armario completamente a oscuras. Sin embargo, me consta que ella y, lo que es más sorprendente, unos cuantos más la veían estupenda -tengo que decir que a su favor jugaba que ha sido siempre una mujer guapísima, así que lucía bien cualquier trapito que se pusiera -. Mientras otros tantos, no podíamos dejar de preguntarnos, a lo Mourinho, ¿por qué? Por suerte, esa fase pasó.

Con los años me voy dando cuenta que la ausencia absoluta de gusto está mucho más generalizada de lo que una se podría imaginar, y que los desaciertos estilísticos son protagonistas también de momentos históricos y numerosas portadas en revistas y periódicos. En el mundo de las celebrities es algo que forma parte del espectáculo -¿alguien puede olvidar los estrambóticos vestidos de Lady Gaga?-, pero el vestuario y el estilismo han sonrojado en los últimos tiempos también a algún político que otro, que suelen ser austeros y aburridos por no pecar y que cuando arriesgan, no siempre aciertan.

Comenzaré recordando algún patinazo de importantes jefes de estado. Si la recién nombrada ‘Persona del Año’ para la revista Times, Ángela Merkel, nos tenía acostumbrados a su sobrio y rígido estilo, el modelito que eligió para la inauguración de la Ópera Nacional de Oslo a lo femme fatale con gran escote y collar de perlas dejó sin aliento a medio planeta. Quizás por eso terminó decantándose por el mismo traje de falda y chaqueta recta en toda la paleta de colores imaginables. Apostando por lo seguro.

En España también tuvimos políticas que arriesgaron, como la ex vicepresidenta de Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, quien fue capaz de incluir en un mismo modelo todos los tonos del arco iris y que, por lo visto, ha mejorado bastante con los años. O la ex ministra de Defensa, Carmen Chacón, quien a mi parecer lo hizo con bastante más éxito al vestir de smoking durante la celebración de la Pascua Militar en 2009. Si bien es verdad que en cuestión de atrevimiento en los looks han ido siempre las socialistas más aventajadas, no podemos olvidar el outfit de Ángeles González Sinde, con firma española, en la entrega de Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Y es que está claro que el mal gusto no entiende, entre otras cosas, de signo político. Y para muestra, un botón. En el que ha sido el programa más visto del año, ‘7d, El Debate Decisivo’ los cuatro candidatos, bueno tres candidatos y una vicepresidenta del Gobierno, hicieron gala con mejor o peor fortuna de todos sus trucos y herramientas de comunicación política: el boli de Iglesias, las sonrisas de Sánchez o los bailecitos de Rivera. Así, sus asesores habrían medido hasta el último detalle de la presencia de sus líderes en el plató, pero, desde una perspectiva un tanto frívola, para mí los atuendos fallaron.

Rivera, dentro de lo correcto, el traje era, para mi gusto, demasiado formal y, a todas luces, una talla menos de la que necesitaba. Sánchez aunque tiene planta y eso ayuda, me pareció totalmente falto de originalidad. Decir que ambos coincidieron en el color de la corbata, quizá fue lo único en lo que estuvieron de acuerdo en el debate. A Iglesias, que iba en su línea, no le hubiese venido mal una chaqueta para disimular ‘el Camacho’; y pese a que me divirtió bastante su intervención en el mismo, la imagen con sus compañeros de partido y asesores abrazándose al cierre me pareció más una estampa a la puerta de un instituto que de un partido político. Por último, la mujer y la única que no opta, que al menos sepamos o de forma explícita, a la presidencia del Gobierno Sáenz de Santamaría mimetizándose con las fechas navideñas hizo gala de una chaqueta de terciopelo azul al más puro estilo capa de Rey Mago, un tejido que se está convirtiendo en algo característico de su look, pues también lo eligió para el bailecito que se marcó en ‘El Hormiguero’, y que también recuerda a la querencia de González por la pana…

It´s Christmas (at home)

¡Es Navidad! Todo lo anuncia ya. Una Navidad que para mí estará marcada por la ausencia de quien protagonizaba las mejores ‘escenas’ y los momentos más divertidos de las reuniones propias de estos días. Una persona que encarnaba el espíritu de estas fechas durante todo el año. Un hombre altruista, generoso, solidario, alegre, divertido, familiar y entrañable en su esencia, sin el que tendremos que aprender a seguir disfrutando de estos encuentros. Algo que, pese a que se presenta difícil, conseguiremos hacer en su memoria, porque es lo que hubiera deseado. Pues él siempre celebró la vida, fuesen cuales fuesen las circunstancias. Y eso lo hemos aprendido. Aunque suene extraño diré (creo que ya lo he dicho en alguna ocasión anterior) que el adiós de mi padre ha sido lo más triste y duro que me ha pasado en la vida, sin embargo añadiré que no viví (no hemos vivido) su partida como una tragedia porque vivió una gran vida, la vida que quiso, y fue y nos hizo a los demás inmensamente felices.

Así, pese a su enorme ausencia pasaremos estos días agradecidos por todo aquello que sí tenemos: una fantástica familia, que es lo que realmente da sentido a nuestras vidas, y otras muchas cosas de las que carecen tantas personas en estos momentos y que nosotros (como él decía) no hemos hecho nada para merecernos, simplemente hemos tenido la fortuna de nacer, primero, en esta parte del mundo y, segundo, en determinada familia o circunstancia. Porque pese a que la vida no es perfecta, somos verdaderamente unos privilegiados, y así lo siento.

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Con esta reflexión inicial, de profundo agradecimiento por lo que tengo, anunciaré que a casa también ha llegado ya la Navidad. Y es que me encanta el ‘horror vacui’ característico de está época del año en la que recargamos todo en nuestras vidas, incluso nuestra persona con miles de sentimientos desconocidos el resto del tiempo. Y me gusta no sólo por estética, sino por lo que significa esa decoración, por los buenos ratos compartidos para lograrla, aunque no tanto para quitarla (lo que cuesta después quitar el arbolito). Y así, en familia, comienza mi Navidad

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Y si participé de la llegada de la Navidad a mi hogar, también pude hacer lo propio en la casa de mi hermana con toda la familia. Un día inolvidable.

¡FELIZ NAVIDAD!

Cartas a ningún lugar

IMG_4964Leía el otro día una historia sensacional en la prensa que conseguía, no sólo captar mi absoluta atención e interés, sino hacer que mi imaginación trabajase por intentar rellenar todos aquellos espacios en blanco, secretos y enigmas que la misma planteaba. Y esto, en mi caso, he de reconocer que es difícil ya que, por mi profesión, son muchos los periódicos e ingentes los titulares que ojeo, repaso e incluso leo cada jornada, ya sea laboral o no. ¿No os ha pasado nunca? Que escucháis algo, parte o un detalle de una historia que os cautiva hasta tal punto de inventar y fantasear con todos aquellos detalles que le faltan…    

El artículo recogía el caso de un ex cartero que acumulaba en su trastero más de 3.000 cartas que nunca entregó a sus destinatarios. Mientras comenzaba a leer la noticia pensaba en cuáles serían las razones que le habrían llevado a tal situación. Quizás era un hombre solitario, sin familia ni amigos y al que nunca nadie envió correspondencia. Quizás quería experimentar la sensación de abrir esos sobres, incluso aunque el receptor no fuese él. Porque no me negarán, sobre todo ahora que vivimos en la era de los emails, lo excitante de mirar el buzón, encontrar una carta y abrirla para saber qué guarda. E imaginad por un momento que a diario veis circular sobres y paquetes y sois testigos de la alegría de cientos de personas al recibirlos, algo de lo que jamás os habéis sentido partícipes. Podría entender su tristeza y justificar tal circunstancia.

Pero según avanzaba por el texto comenzaba a pensar también en aquellas personas que no habrían recibido su correspondencia durante los más de diez años en los que este cartero se apropio de las mismas. ¿Cuántos mensajes y noticias se habrían quedado por el camino sin llegar a su destino? ¿Cuántas declaraciones de amor? ¿Cuántos ‘te echo de menos’? y ¿Cuántas confidencias sin compartir? En definitiva: ¿Cuántas relaciones rotas? ¿Cuántas esperas sin solución? ¿Cuántos desengaños?

Llegados a este momento, no podía evitar acordarme de uno de los personajes de la película francesa ‘Amélie’, de Jean Pierre Jeunet –No sé si la habéis visto. Aunque no es una de mis favoritas sí que la recomiendo –. Madeleine, la portera del edificio en el que vive la protagonista, una mujer alcohólica y abandonada por su marido que se aferra a las cartas ‘falsas’ que éste le envía como única razón de su existencia… los recuerdos. Es más, investigando un poco por la red, descubrí que este hecho inspiró a una joven, ‘Fanny’ a escribir relatos y enviarlos a personas que viven solas.

“La francesa recopila las historias ajenas y luego las redistribuye por los buzones. Muchos le escriben contándole aquella carta que cambió para siempre sus vidas. ‘Todos tenemos una misiva que nos ha marcado: de amor, de amistad. A veces son tristes, para mí por ejemplo aún recuerdo el documento del juzgado donde se hacía oficial la separación de mis padres’, dice”. (Un párrafo del artículo original).

Esto me hizo sentir muy cabreada con el ex cartero que había sido responsable, probablemente, de muchas historias tristes. Sin embargo, acabando de leer la noticia descubro que la mayoría de las misivas correspondían a certificados, notificaciones judiciales, correspondencia de Sanidad, Trabajo y otros Ministerios, de la DGT, de Ayuntamientos, recibos de empresas energéticas, aseguradoras, de bancos y propaganda electoral. Con lo que consideré que éste había contribuido durante una decena de años a las vidas plácidas de muchas personas. Así que, aunque se enfrenta a un delito de infidelidad en la custodia de documentos y violación de secretos…

¡Que le pongan una calle!

Héroes de bata blanca

f547774d47fb246b29f7ca85c2cb0377Por mi experiencia vital, estos años he desarrollado un teorema un tanto particular, y aunque sé que no es infalible, porque la realidad está ahí, bien es verdad, que a mí de momento me viene funcionando. Son muchas las veces y situaciones en las que he tenido que pernoctar en numerosos hospitales de todo el país, siempre de acompañante, pues de momento yo no lo he necesitado, y siempre, aunque ha sido en situaciones verdaderamente críticas, nos hemos ido escapando. De ahí que para mí, la presencia de un médico o enfermero sea una prueba de que nada malo puede ocurrir ya. Si uno consigue llegar al hospital… ¡Voilà! ¡Está salvado!

No se crean que soy demasiado ingenua o que vivo en el país de las maravillas porque veo y leo diariamente los periódicos con situaciones en las que, pese a la entrega y el buen trabajo de estos profesionales, nada se puede hacer. Sin embargo, cuando yo vislumbro una bata blanca, no lo puedo remediar, veo los cielos abiertos, como se suele decir –salvo en el caso del dentista, que me sigue generando cierta desconfianza –. No creo que haya una profesión o una labor más importante, y perdónenme el resto, que la que realizan médicos y enfermeros. Es de esas cosas que para hacer hay que sentir, y ellos viven sintiendo.

Sintiendo a diario el dolor y el sufrimiento de los enfermos que pasan por sus manos. Sintiendo la impotencia, la desesperanza, las horas de incertidumbre y el desconsuelo de los familiares y amigos. Sintiendo como hay vidas que se les escapan entre las manos, pese a que las aprietan mucho para evitarlo. Sintiendo dolores que afectan al alma. Sintiendo, en muchos casos, por encima de sus posibilidades.

No hay más que pasar unas horas en Urgencias de cualquier hospital para ser conscientes del peso que soportan en cada una de sus decisiones, de lo difícil que resulta afrontar determinadas situaciones y del complicado contexto en el que habitan por la enorme fragilidad de sus interlocutores. Esta semana sin ir más lejos, mientras aguardaba en una sala de espera –vuelvo a ejercer de acompañante en un hospital mientras escribo estas palabras – compartía confidencias con una doctora, con la que había coincidido en otras circunstancias, que me confesaba que ese peso se instalaba en el centro del pecho –llevándose la mano al esternón– ante días malos, como aquel, que empezaban con un bebé en parada cardiorrespiratoria y quién sabe cómo acabarían.

Sin embargo, estoy segura que les compensa. Les compensa, por ejemplo, salvar la vida a ese pequeño y sentir, también, el consuelo y profundo agradecimiento de sus padres. Les compensa el rostro de alivio de muchos enfermos. Les compensa asistir al cuidado de los más indefensos y saber que en esos, los peores momentos, hacen todo lo que está en sus manos. Por un lado, doctores y doctoras que ponen a nuestro servicio todo su conocimiento, pero cuya labor, no tendría sentido sin la entrega y disposición de enfermeros y enfermeras que asisten y atienden, que miman y cuidan en labores que no siempre resultan las mas agradables, pero les compensa la trascendental misión de salvar y dignificar vidas. ¿Por qué? Simplemente, porque sienten.

Amos de Casa

117HContra todo pronóstico, han sido varios los caballeros que a lo largo de esta semana me han trasladado su conformidad con mi artículo de la semana pasada en el que describía cuan duro puede resultar, en ocasiones, el día a día de una mujer trabajadora con sus interminables listas de tareas profesionales, domésticas y familiares. Bien es verdad, que su apreciación más destacada coincidía con un ejercicio de autocrítica propio en el que reconocía algo así como que la ausencia de responsabilidad doméstica en el género masculino es directamente proporcional al celo y la incapacidad de delegación femenina. ¡Que les gusta a los hombres un mea culpa de la mujer.

Así, aunque me gustaría poder contar otra historia, la realidad es que, aunque siempre hay excepciones, muchas de nosotras somos parte y causa en el desequilibrio del reparto de tareas en casa. En primer lugar, por una cuestión sociológica los hombres de mi generación (nuestra generación) y anteriores han nacido, crecido y vivido en un entorno doméstico en el no sólo no era propio, sino que incluso no estaba bien visto, que los hombres ayudasen o colaborasen con los quehaceres. Y eran las madres las que alejaban a los hijos varones de la cocina. Todavía guardo en mi memoria como mi abuela, de 92 años, montaba en cólera cada vez que mi padre intentaba tan sólo poner a calentar la comida en el fuego a la espera de que mi madre volviese de trabajar. Para ella es inconcebible que un hombre pueda intervenir en la cocina, aunque la mujer tenga que solapar una guardia de 12 horas con la rutina doméstica.

Afortunadamente, los tiempos están cambiando y los chicos cada vez son más participes de los trabajos domésticos, sobre todo en aquellos casos en los que han vivido fuera de la casa familiar y han tenido que aprender a la fuerza. Sin embargo, nosotras continúanos cometiendo errores imperdonables en la convivencia de pareja que desembocan en hábitos y costumbres difíciles de modificar, ya que resultan cómodos para ellos. Esto se debe (como adelantaba la semana pasada) en gran medida a nuestra inclinación y querencia por controlarlo todo.

Así, reconozco que muchas veces prefiero hacer yo las cosas de primeras por no:

  1. ‘Perder’ el tiempo indicando qué es lo que tiene que hacer y cómo quiero que lo haga.
  2. Repasar, corregir e incluso rehacer lo hecho porque no está como a mí me gusta o como yo acostumbro a realizarlo.

Y, además, estoy segura de que muchas os sentís identificadas con esta afirmación. Visto así nos parece trabajo doble, pero no nos engañemos es un autoengaño del que ellos se aprovechan.

¿Cuántas veces habéis mandado a vuestra pareja a la compra y a la vuelta le habéis regañado porque los macarrones no son la marca que vosotras compráis? ¿En cuántas ocasiones habéis acabado quitándoles la fregona, escoba o aspirador de las manos porque no lo estaban haciendo bien, para terminar el suelo vosotras? ¿Y los platos? ¿Cuántas veces habéis acabado de fregarlos tras cientos de indicaciones y recriminaciones a sus esfuerzos? Por todo esto creo que nosotras también nos lo debemos hacer mirar.

Con esto no quiero eludir la responsabilidad que ellos tienen en su compromiso con las tareas del hogar, pero quiero ser justa y no cargarles todo el peso de la culpa, ya que reconozco que en muchos casos cercanos y en el mío propio nosotras también contribuimos en esto. Esta claro que ellos, por regla general, se comprometen menos con las tareas domésticas pero nosotras debemos aprender a delegar y relajarnos con el perfeccionismo para contribuir en convertirlos en buenos amos de casa… porque ¡Hay que ver qué sexys están en delantal!