
Vivimos en un mundo donde impera lo inmediato y, también, lo práctico. No es difícil oír frases tan comunes como: ¿Y eso para qué? ¿Y con eso, se puede comer? Incluso desde hace algún tiempo vemos como determinadas carreras o estudios son tremendamente minoritarios, y hasta menospreciados, por su “poca salida”. Me recordaba el Hombre del Renacimiento el otro día como la gente se sorprendió cuando, hace unos años, al crear su jardín, decidió plantar sauces, chopos e infinitos rosales, en vez de frutales que “algo dan “. Sin embargo, estos árboles, de algún modo, alimentan también al espíritu.
El recientemente fallecido, premio Princesa de Asturias de las Letras, Nuccio Ordine, ha sido uno de los más fehacientes defensores de la importancia de las letras y arte en la vida cotidiana. Experto en renacimiento italiano, profesor de universidad y, también, firme valedor de la labor del docente: “un maestro puede cambiar la vida de sus alumnos” , fue una de las máxima que mantuvo en numerosas conferencias y escritos.
Este intelectual italiano trató de recordarnos, en nutridas ocasiones, lo importante de cultivar el espíritu para la creación de una mejor sociedad. El teatro, la poesía, la escultura, la pintura…son, en realidad, la mejores expresiones de lo que el ser humano ha sentido y ha condensado en el tiempo. En realidad, lo que más ennoblece a éste es su amor al arte y a la belleza, el amor al conocimiento.
Tanto es así que no debería resultar moral estudiar pensando en lo que uno podría ganar gracias a un título, sino que su labor investigadora debería regirse por una motivación interna más importante y profunda: El amor al saber, las ganas de mejorar, perfeccionar nuestra comprensión del mundo que nos rodea. No se puede mercantilizar la enseñanza porque el hombre necesita enriquecerse interiormente para poder dar fruto.
Nuccio Ordine en su celebrado libro ‘La utilidad de lo inútil’ así lo recuerda, haciendo un recorrido por la historia del pensamientos y del arte en muy diferentes épocas. ¿Qué sería de Atenas sin su Acrópolis? ¿O de Murcia sin su Catedral o su mañana de Viernes Santo?. Necesitamos mucho más del arte y la literatura de lo que creemos. Como sociedad necesitamos de símbolos que nos representen, obras que nos emocionen, personas de este tiempo y de otros anteriores, en las que veamos brillar parte de lo mejor que también bulle dentro de nosotros
Nosotros, en casa, tratamos de acercar a nuestros pequeños a las cosas que nos son importantes, importantes con mayúscula. Libros, historias, lugares, árboles… y creemos con firmeza que un ser humano pleno es aquel se alimenta de lo bellísimamente inútil.