‘Noche estrellada’, en la Plaza Mayor

Cuando llegado, casi, el final de este atípico verano decidimos tomar unos días libres acordamos que Madrid siempre es un gran sitio al que volver. Además, aprovechando la escapada, visitaríamos junto a nuestro pequeño el Museo del Prado y, también, nos dedicaríamos a disfrutar algo de tiempo con amigos de la capital. Durante el trayecto en coche anunciamos nuestras llegada a los allí residentes. Sin ánimo de parecer presuntuosa, me resultó tremendamente sugerente que, sin pretenderlo, hubiésemos decidido compartir nuestra estancia allí con personas que son referentes en la cultura y el arte a nivel nacional. Pero más allá de eso, personas de una gran calidad humana y artistas con una sensibilidad exquisita que hacen de su compañía y charla un presumido obsequio.

Así; no pudiendo coincidir con uno de ellos, el escritor y poeta Joaquín Pérez Azaustre, a quien conocí por carambolas del destino; me vi un miércoles noche cenando en la Plaza Mayor de Madrid junto a uno de los pintores más destacados y distinguidos del país, José Carralero. Con su pelo cano y sus muchas décadas, este artista nacido en el Bierzo traza con la palabra, al igual que obra con sus pinceles, maravillosas atmósferas, historias y anécdotas. Junto a él, su siempre ‘partner in crime’ (codelincuente) en todos y cada uno de los matices de sus vidas, Macarena Ruiz, elegantísima pintora y profesora de Pintura de la Universidad Complutense, dibujaron en mi entendimiento y en mi memoria ‘paisajes’ y recuerdos que perdurarán para siempre, hablando de otras gentes y otros tiempos y que supusieron, sin ninguna duda, una borrachera de sabiduría, erudición y delicadeza. Carralero, catedrático aún de pintura en la Universidad madrileña, compartió con nosotros muchas de sus vivencias de las que son protagonistas muchos ilustres de ésta y otras épocas. Y de esa forma, rememoró un sinfín de amigos que han jalonado y, seguro, condicionado su existencia.  

Pero si bien no olvidaré esa clase magistral de arte, de la que pude disfrutar gracias a su generosidad y gentileza, tampoco borrará el tiempo mi recuerdo de aquella charla, afable, en la que desfilaron los nombres de Gerardo Diego, Camilo José Cela, Antonio Pereira, Luis Alberto de Cuenca o Luis López Anglada, entre otros, pues la vida fue magnánima regalándome aquella sobremesa propia del mismísimo ‘Café Jijón’ con una atmosfera tremendamente pictórica.  Una de esas noches en que las estrellas brillan más fuerte, entre el arte, la cultura y la amistad.